Apreciaciones finales de un curso de Sociología contemporánea
Escribo. Escribo que escribo.
Mentalmente me veo escribir
que escribo y también puedo
verme ver que escribo. Me
recuerdo escribiendo ya y
también viéndome que escribía...
(El Grafógrafo. Salvador
Elizondo)
Titulé apreciaciones finales en lugar de conclusiones finales este texto por que me parece cierto que es cada vez más difícil concluir cualquier cosa. El adjetivo “final" es más bien una exageración.
Antes de tomar el curso y ante el título propuesto, pensaba yo que las sesiones discurrirían entre argumentos en favor y en contra de los métodos contemporáneos de acercamiento al estudio de lo social, bastó la primera sesión para desechar mi prejuicio, el curso transcurrió más bien en discusiones más bien filosóficas que metodológicas, pasamos de la posibilidad de lo nuevo, a los orígenes de la verdad, enfatizamos la importancia de lo lingüístico, y a cada momento parecía que nos alejábamos más de la razón, juzgándola inapropiada para resolver todo aquello en lo que le habíamos depositado esperanzas.
Centrare mis apreciaciones en los aspectos que más me han tocado del curso, a saber, el reconocimiento de que la verdad es una construcción social y la imposibilidad de escapar al lenguaje en cualquier actividad social.
1. De la Verdad a las verdades
El primer alejamiento de la razón como vía _única hacia el conocimiento, es el transito que nos lleva de la consideración de una naturaleza con propiedades veritativas (i.e. La naturaleza lleva en s__ la Verdad, disponemos de la razón para poder devalar esta Verdad, o acercarnos un tanto a ella), a entender que la verdad es una propiedad de los enunciados con los que nos referimos al mundo.
Las implicaciones de esta separación entre verdad y naturaleza son múltiples y profundas, la más importante a mi parecer, es la emancipación del carácter teleológico de la razón. Afirmar que no existe Verdad _única, nos lleva a desechar búsquedas fútiles que nos habían constreñido a través de la historia, si la razón nos acercaba a la Verdad, nuestro actuar debía razonablemente plegarse a lo que la razón señalaba.
Parecería que aceptar esto nos arrojaría irremediablemente a los terrenos de la irracionalidad, pero esa afirmación no es exacta, lo ganado en los terrenos de la razón es innegable, sin embargo no todo puede ser explicado a través de ella, y el método científico sólo puede acercase a una verdad, valga la redundancia, científica, es decir, inmersa en un discurso de características determinadas y cuya veracidad es aceptada como axioma.
Aceptar la multiplicidad de verdades, trae consigo problemáticas nuevas, necesitamos encontrar maneras de tender puentes, crear isomorfismos, identificar factores comunes que permitan superar los puntos de encuentro entre visiones distintas, sin recurrir a formulas universales o _éticas terminadas.
2. Discurrir en el lenguaje
La incapacidad de poder salir del lenguaje dentro de la actividad social es también un punto fundamental dentro de las reflexiones del curso.
Ahora es más necesario tener cuidado en la selección conceptual, en la forma de los enunciados, en las practicas discursivas subyacentes en todas las actividades sociales.
Más que nunca el debate se vuelve fundamental, pero ya no como forma de dilucidación de una única verdad, sino como método para tender puentes, buscar isomorfismos, expandir nuestras ideas.
El mundo entonces sigue siendo esa cosa extraña que no es nosotros, y nuestra existencia discurre en el lenguaje, en el que no estamos presos sino en el que vivimos y creamos y somos creados.
miércoles, 17 de junio de 2009
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