Un encuentro con la infancia.
¿Cómo podemos llegar al conocimiento verdadero?, ¿es necesario un método o es mejor estar guiado por sentimientos?; es una lucha constante entre estos dos polos; pero es una lucha histórica el ser humano y su búsqueda del conocimiento.
¿Qué precio pagamos por las verdades?, ¿qué precio pagamos por dicho conocimiento?; en la actualidad se puede contestar: inestabilidad con tu realidad. Inestabilidad con tu ser, con las personas que te rodean, tu vida, emocional, etc. Sin embargo los dos polos (“científico y social”) se han encargado de buscar dichas verdades, buscando una estabilidad, ya sea universal o a nivel personal. La lucha de estos dos polos ha traído la indiferencia, ya que se encuentran más ocupados en criticarse uno al otro, y es por ello que sus estudios se vuelven menos relevantes; la ciencia destruyó las emociones y las emociones destruyeron nuestra estabilidad.
Uno de los estudios esta basado: en que la explicación se basa en métodos, en ciencias exactas, en la comprobación de los datos; etc.
El otro esta basado: en que la explicación se basa en ideas individuales, en historias individuales, en las artes, en las expresiones más mundanas de tu ser, etc.
Sin embargo ninguna de los dos me tiene satisfecho, es mas, no sé si en verdad quiero dicho conocimiento. La ciencia te dice que no puedes explicar las cosas sin un riguroso método; que la interpretación del mundo va más allá de ti y en diferentes formas (numéricas, etc.), sin embargo cuando no utilizas nada de eso, buscas en ti, dejando atrás todo lo que te enlaza con la sociedad; ¿es acaso esto conocimiento?, ¿o simplemente te pierdes en limbo?
Para la aceptación del ser con el mundo, no hace falta más que tener estabilidad; una estabilidad parecida a la infancia; un momento en el que los problemas externos no tocan tu pensamiento y mucho menos el juego que realizas, un momento especial de indiferencia; ¿verdad; no verdadero?, a quien le importa. A mayor búsqueda del entendimiento humano, de verdad, de explicación, etc. es menor la estabilidad que se tiene con la realidad; no es gratis el nuevo existencialismo que tenemos en nuestra época, necesitamos estabilidad, no una venda en los ojos.
Una estabilidad ontológica, una estabilidad dada desde la infancia, la cuál perdimos en nuestra búsqueda sedienta de la verdad; perdemos el rumbo, al menos yo sí. –No cabe duda que el hombre esta lleno de errores-.
lunes, 15 de junio de 2009
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