“El Homo sapiens tiene múltiples defectos de fábrica y es víctima de múltiples enfermedades sociales, y tenemos como único rector el cerebro, pero si éste no está afianzado con el corazón, tampoco funciona correctamente”
Raúl Páramo Ortega
Sin rumbo, perdidos en la senda que se pensó que nos traería la verdad, el bienestar y que contestaría todas las preguntas. La aplicación del método científico, un método que abandono los laboratorios para colocarse y abrir una abrupta brecha en las ciencias sociales, en la sociedad.
Berlín describe, en el texto El Divorcio Entre las Ciencias y las Humanidades, que el nuevo método busco eliminar todo lo que no pudiera ser justificado por el uso sistemático de métodos racionales. Escribe, después, que Descartes aseguraba que la verdadera ciencia descansa en premisas axiomáticas, de las cuales se podrán sacar verdades irrefutables para explicarse la realidad. Este nuevo método, pues, nos traería el verdadero progreso del conocimiento. Sin embargo se desdeñó y se le “hizo el feo” a todo aquel pensamiento y creación humana que no contara con una explicación o verificación, a todo aquello que no concordara con la idea dominante.
Los métodos abandonaron los laboratorios para intentar explicar, verificar y comprobar todo a lo que llamamos realidad. Así se adoptaron, casi mundialmente, formulas que habían dado resultados en sociedades especificas. Ultrajando tradiciones y forzando identidades políticas colectivas a adoptar la única formula (la verdadera) que nos traería bienestar, felicidad, que contestaría a cada una de las interrogantes. Así siguiendo el camino autoritario del método científico se forzó a implementar la democracia como el método que resolvería todos los conflictos humanos.
Páramo Ortega asegura que la identidad del mexicano es reflejo del trauma de su historia, que para comprenderla debemos regresar a los orígenes. Alegando que los Latinoamericanos, compartimos el trauma causado por la colonización; seres a los cuales les arrancaron sus tradiciones, desdeñaron sus prácticas y conquistaron a cruz y espada.
Pero a seres desmemoriados, analfabetos políticos, se les forjó a (vivir) en un sistema político del tipo democrático, adoptando el sistema que había funcionado en Francia y Estados Unidos. Haciendo de lado su pasado, las tradiciones y la carencia de madurez política necesaria en un sistema político de esta clase. Dadas las condiciones prevalecientes durante la época colonial y a los traumas causados por las diferentes luchas internas por el poder, tierra y libertad, los mexicanos padecemos de un temor a los levantamientos masivos, a la participación. Nos desarrollamos en un sistema donde se pugna (por la prevalencia de dogmas religiosos) por la sumisión y la aceptación y obediencia a la voluntad de Señor (ya sea el cacique, el presidente o Dios). Por ello ¿Cómo podría desarrollarse una democracia? ¿Cuando las bases sociales no están preparadas y motivadas a participar en ella?
Sin embargo no continuaré con mi justificación al desencanto y malestar por la democracia, era sólo un ejemplo para exponer, que en lo social, en los terrenos donde 2x2 no siempre es 4, sino tal vez 3, el método científico, tal vez no sea el más adecuado, ya que en el intento de explicar, verificar y obtener leyes que nos expliquen el absoluto comportamiento de la sociedad, esa búsqueda sedienta por la verdad (con la cual estoy de acuerdo con Jacob) nos ha hecho perdernos en un mar de nociones y olvidar un poco el corazón, causando un naufragio de las ciencias sociales, hasta el punto que la sociedad se pregunta su funcionalidad y la productividad de sus profesionales y estudiantes.
Intentando nadar a contracorriente, caminar con los pies atados, intentado volar con dificultades aun para andar. Analogías del estudio de lo social, utilizando un método racional. Se intenta concluir en la verdad, lo verificable lo que fue resultado de un método, de un conjunto de leyes naturales. Olvidando que la comprensión proviene no sólo del recuento y aceptación de los hechos pasados, sino del reconocimiento de que aunque somos seres distintos compartimos (y estamos conectados por un leguaje prevebal) esta realidad, que nuestras acciones (aunque minúsculas) influyen en la sociedad. Reconocer que podemos conocer y comprender con métodos distintos, que con materiales diferentes a los libros de texto y a las aulas llenas de conceptos abstractos.
Ojala no sea tomado como una idea romántica e ingenua de la realidad, yo creo que las ciencias sociales se pueden construir desde otros puertos, que no hay un camino para llegar a la verdad, sino que se va labrando al andar. Creo en la utilización del arte como medio de expresión, configuración y comprensión social, no sólo como una expresión humana que se hace por vender, o para comprobar que somos capaces de crear por el hecho de ser humanos.
Berlín, en su texto La Contra-Ilustración, apunta:
“El lenguaje, los ritos religiosos, los mitos, las leyes, las instituciones sociales, religiosas, jurídicas, son formas de autoexpresión, de deseo de exteriorizar lo que uno es y por lo que uno lucha; obedecen a patrones inteligibles y por esta razón es posible reconstruir la vida de otras sociedades, aun aquellas remotas en tiempo y lugar y absolutamente primitivas, preguntándose uno mismo qué clase de estructura de ideas humanas, sentimientos, acciones pudo haber generado la poesía, los monumentos, la mitología que fueron su expresión natural.
Sin embargo no hago de lado a la ciencia, ni a la exigencia de conocer la verdad, o a pugnar por el romanticismo o por la irracionalidad. Sólo creo que debemos tener un equilibrio entre razón y corazón, de nada nos sirve un cerebro de Einstein, sino somos capaces de identificarnos y comunicarnos con la sociedad. Y retomando la entrevista realizada por Raúl Torres en la Jornada, donde el psicoanalista Raúl Páramo Ortega ejemplificó las redes, conexiones del lenguaje preverbal (sensibilidad social, que debe unirnos a la sociedad) en Beethoven, quién, explica, que siendo sordo, percibía el alma del público sin ni siquiera ir él, a la propia objetivización externa de su creación espiritual.
No puedo negar que la clase fue y ha sido una sorpresa, los autores leídos y comentados, así como la participación de mis compañeros y el doctor han enriquecido mi manera de ver la vida, tal vez no sea capaz de responder preguntas, o no sea buena expresando lo que creo, pero me hizo ver que hay una opción diferente para pensar y configurar la realidad. Que el pequeño cambio en mi, en intentar comprender mi vida, puede cambiar mis acciones y tal vez a la postre logre cambiar las de mi entorno cercano. ¿O tal vez no? Pero ha sido un ejercicio que aprecio mucho pues ahí va mi reflexión del curso que yo LANZO al aire (que puede ser verdad o no) pero es mi creencia.
miércoles, 17 de junio de 2009
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